martes, 15 de mayo de 2018

Los mamíferos

Los mamíferos

La principal característica de los mamíferos es que amamantan sus crías. Desde el momento en que nacen, beben la leche producida por sus ubres. Nacen ya formadas.
Antes de que la cría nazca crece en el vientre de su madre. Mientras se encuentra en la matriz, se alimenta por medio de la placenta.
El cordón umbilical es el que une la cría a esa placenta, que se encuentra surcada por gruesos vasos que le aportan el alimento y eliminan los residuos. El tiempo que la cría tarda en crecer en el interior del cuerpo de su madre recibe el nombre de gestación y varía con cada especie.
La cría es, desde el momento en que nace, la imagen de sus padres, aunque no puede valerse por si misma, por lo que su madre se encarga de darle su leche. La leche es producida por las ubres. Tanto éstas como las glándulas mamarias están situadas en el vientre.

¿Qué les diferencia del resto de animales?

Son de sangre caliente. Esta característica está relacionada con el corazón. La sangre contribuye a controlar la temperatura. El corazón de los mamíferos se compone de dos aurículas y dos ventrículos, todos ellos perfectamente separados entre sí.
En la mayoría de los mamíferos, el cerebro está muy desarrollado. Por esta razón, nos encontramos con especies muy inteligentes, como los monos antropoides y los delfines.
También se distinguen los mamíferos por la extraordinaria especialización de sus dientes, que depende del tipo de alimentación.
Todos los mamíferos poseen articulaciones, mediante las cuales se unen dos o más huesos vecinos, formando un conjunto móvil. Los huesos son duros y sólidos; esta es la razón por la que pueden darse animales de gran tamaño.
Todos los mamíferos tienen siete vértebras cervicales. Hasta las jirafas con su largo cuello tienen solamente siete vértebras cervicales. Las únicas excepciones las constituyen los perezosos y los dugongos. Los reptiles y las aves tienen, a veces, muchas más.

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